Senda de Viriato

A lo largo de 140 Km., la Senda Viriato permite al viajero acercarse al patrimonio natural, histórico y cultural de la Sierra de San Vicente en un itinerario circular que une todos los pueblos de la comarca y atraviesa todos sus paisajes.

Concebida como el sendero de gran recorrido 63, la Senda Viriato invita a los amantes del senderismo a cubrir sus etapas combinando esta actividad con otras al aire libre, disponiendo también de una variada infraestructura hostelera para hacer un alto en el camino... o varios.

Senda ViriatoRecuperando los antiguos caminos, senderos y cañadas que unían antaño los pueblos, se ha diseñado este itinerario que atraviesa la Sierra por sus vertientes meridional y septentrional, y se aleja paulatinamente desde el centro hacia los puntos cardinales extremos, guiando al viajero que la recorre por todo el mosaico de paisajes que encierra la comarca.

De igual modo que surca bosques, prados y dehesas, badea arroyos y sube y baja adaptándose a los sobresaltos del terreno, la Senda conduce de un pueblo a otro y se acerca a algunos de los hitos históricos y monumentales que jalonan la comarca.

Senda ViriatoY como no puede llegar a todas partes, la Senda se ve complementada con una red secundaria de caminos que conducen a otros tantos puntos de interés por los que el itinerario principal no puede discurrir. De esta manera, las cumbres más panorámicas de la Sierra, los parajes más exuberantes, los molinos más antiguos, las ermitas más bucólicas..., se ponen a tiro de piedra del caminante que recorre la Senda.

A pie o en bici, a caballo o en burro, en quad o todoterreno, volando o a ras de suelo, la Senda Viriato es el mejor camino para descubrir la Sierra de San Vicente.

Viriato

Según la tradición histórica, Viriato fue un pastor lusitano que logró sobrevivir a la traidora matanza del pretor Galba en el año 152 a.C., jurando a raíz de ello odio eterno a los romanos. Con partidas guerrilleras y buscando aliados entre otras tribus hispanas, logró derrotar durante siete años a todos los generales y las legiones enviadas desde Roma expresamente para acabar con él. Fue la traición de Audax, Ditalco y Minuro, sus más cercanos colaboradores, los que pusieron fin a su vida en algún lugar de la Sierra de San Vicente. Al pretender cobrar el oro prometido por su acto, el Senado dijo "Roma no paga a traidores". Las cenizas de Viriato fueron enterradas en el mismo lugar de su muerte y aún no han sido encontradas.

La Sierra de San Vicente

Comarca natural de Castilla-La Mancha donde la seca llanura toca a su fin, verde oasis que precede a la Sierra de Gredos y constituye un escenario privilegiado para la contemplación de la naturaleza; atalaya sobre el Tajo disputada durante siglos por su estratégica situación; tierra fértil trabajada por el hombre en un delicado equilibrio con el medio...

Ésta es la Sierra de San Vicente, un pequeño arco de montañas que se yergue al noroeste de la provincia de Toledo, entre el Alto Tiétar y el Bajo Alberche; estribación hacia el sur del Sistema Central que sucumbe ante la fosa del Tajo y toca sus máximas otras en los Cerros de las Cruces (1.370 m.), San Vicente (1.230 m.) y Pelados (1.338 m.). Cumbres que encierran El Piélago, una llanada fértil y verde salpicada de históricas y románticas ruinas en medio de un idílico paisaje que relaja a quien lo contempla. Montañas tapizadas de robles, castaños, encinas y enebros por las que discurren mil arroyos que nacen en mil fuentes y manantiales. Cerros flanqueados por prados, navas y dehesas donde pastan vacas y pastorean ovejas, y esparcidos entre ellos, pueblos; unos blancos y otros de piedra, unos en el llano y otros en la ladera. Pueblos que reciben al viajero plenos de calor y hospitalidad, y que le ofrecen su arquitectura, su entorno y su tranquilidad.

Naturaleza

Castaños centenarios, robledas de duendes, densos encinares, aromáticos enebrales, infinitas dehesas y frondosas riberas de fresnos, sauces y alisos. Cornicabras de colores, mullidos alcornoques, higueras y olivos, nogales y cerezos, morales y chumberas.
En el cielo y la tierra, búhos y azores, milanos y halcones; jabalís, garduñas, tejones y ginetas, y además ejemplares de la fauna ibérica en peligro de extinción: el águila imperial, la cigüeña negra, el buitre negro e incluso, el lince.
Cumbres desgastadas sometidas al viento, valles angostos multicolores de humedad atlántica, cantos y lanchares de formas dispares, llanuras, páramos y rañas de Castilla, y barrancos de un dulzor mediterráneo.
Así es la naturaleza de la Sierra de San Vicente? Variada y rica, fruto de una climatología que cambia en cada valle, en cada umbría y en cada solana; una naturaleza mimada por el hombre durante siglos que llega al presente con todos sus encantos, sus aromas, sus sonidos, sus colores; un mosaico de paisajes que describen la belleza de mil maneras.

Aventura

La Sierra de San Vicente te ofrece la posibilidad de caminar y explorar senderos, llegar a las cumbres más altas pedaleando, escalar sus paredes y sus grandes cantos, sobrevolar sus paisajes en parapente o perderte para sobrevivir sin pedir ayuda a sus gentes.
También puedes montar a caballo, o, si lo prefieres, dar un paseo en burro; hacer una ruta en quad o conocer la comarca en todoterreno. Y si lo que te gusta es el agua, podrás practicar windsurf y deslizarte sobre ella en moto.
Para romper con la rutina, para experimentar otras emociones, la Sierra aporta el escenario y la Senda Viriato la infraestructura; a ti sólo te queda poner las ganas de aventura
¡Ven a divertirte?!

Historia

El estratégico emplazamiento de la Sierra de San Vicente, como atalaya sobre el Valle del Tajo, así como sus características topológicas, climáticas y naturales, la han convertido a lo largo de los tiempos en asentamiento privilegiado para cuantas culturas y civilizaciones han pasado por la Península.
Si primero fueron los hombres del Paleolítico y de la Edad de Bronce quienes dejaron intactas piezas a este museo de la Historia que es la Sierra, seguirían los celtas levantando castros y dólmenes, y esculpiendo verracos y otras formas.
Mucho les costó a los romanos derrotar al rebelde Viriato y levantar una fortaleza en el Monte de Venus, pico emblemático de la Sierra donde se adoró a dicha Diosa del amor y la fertilidad, así como a Diana, Diosa de los bosques. El Santo Vicente, sin saberlo, lo rebautizaría siglos después al refugiarse junto con sus hermanas en él, camino del martirio en Ávila.
La presencia musulmana reconstruyó fortalezas y dejó topónimos, así como sus sucesores cristianos, abadías y conventos. Los repobladores dejaron sus nombres y los feudos, villazgos, simbolizados jurídicamente con picotas que les otorgaron rango?

Sosiego

El correr los arroyos en una soleada mañana de primavera, la sombra de un castaño en una sobremesa de verano, el batir de las hojas de una tarde de otoño, el calor de una chimenea en una noche de invierno...
Así, y de muchas otras formas, la Sierra de San Vicente te invita al reposo, para volver lleno de energía.
Cualquier estación es la ideal porque todas nos brindan distintas posibilidades, desde pasear por dehesas en bicicleta hasta remar en las tranquilas aguas de un embalse, desde saborear frutos silvestres hasta cenar en un restaurante típico.
Ven a descansar...